La posibilidad de aceptarse a sí mismo tal como uno es,
sin protestar, ni amargarse, implica una comprensión amplia,
tanto del proceso del amor por uno mismo (autoestima) ,
como del proceso de la elaboración de las quejas y protestas
dentro de nosotros mismos, cosas que resultan ser términos
mutuamente excluyentes.
Esto quiere decir que si auténticamente te amas a ti mismo
(aceptación), no deberías tener temores o miedos, y estarías en
condiciones de enfrentarte con cualquier problema o situación
adversa que la vida te depare, ya sea en lo personal como
en cualquiera otra actividad de la que se trate.
En cambio si estás desconforme contigo mismo, por que no te
gusta cómo eres, o no te gusta lo que haces, o los amigos
que tienes, en fin por tantas cosas, entonces las quejas hacia
los demás que no pueden hacer nada por ti, se convierten
en una actividad imposible de defender o justificar.
Si encuentras en ti mismo y en los demás, cosas que te
disgustan o molestan, en vez de quejarte, deberías
empezar inmediatamente a hacer lo necesario para corregir
esa situación. Cuando te sientes mal por cualquier situación
o sientes que el mundo entero está en contra tuya,
ERES TU EL QUE ESTA MAL, y para conseguir un
cambio en tu vida, debes empezar por ti mismo.
De esta forma, te darás cuenta que todo el mundo
empieza a cambiar, pero eso se consigue cuando tú
te has decidido a mirar las cosas desde otra perspectiva.
Cuando la gente empieza a notar tu cambio, verás
cuántos amigos nuevos conseguirás.
¡INTÉNTALO!