Si piensas que estas vencido, lo estas. Si piensas que no te atreves, no lo harás. Si piensas que te gustaría ganar, pero que no puedes, no lo lograras. Si piensas que perderás, ya has perdido.
Porque en el mundo encontraras que el éxito comienza con la voluntad del hombre.
Todo esta en la actitud mental. Porque muchas carreras se han perdido,
antes de haberse corrido.
Y muchos cobardes han fracasado, antes de haber empezado su trabajo.
Piensa en grande y tus hechos crecerán. Piensa en pequeño y quedaras atrás. Piensa que puedes y podrás.
Todo esta en la actitud mental. Si piensas que estas aventajado, lo estas. Tienes que pensar bien, para elevarte. Tienes que estar seguro de ti mismo, antes de intentar ganar un premio.
La batalla de la vida no siempre la gana el más fuerte o el más rápido. Tarde o temprano, aquel que gana, es el que cree poder hacerlo.
En una noche de estrellas apagadas, de gallos insolentes es juzgado Jesús. En una noche de sangre derramada, de cena apasionada es juzgado Jesús. En una noche de monedas mal tasadas, de risas apagadas, se llevan a Jesús. En una noche de antorchas sanguinarias, de besos traicioneros, de soledad nerviosa, de jueces impacientes, seguimos a Jesús. En una noche de luna anacotada, de viento solitario, de espada traicionera, seguimos a Jesús. En una noche de manos enlazadas, de sombras que se marchan, de pies asustadizos, estamos con Jesús.
¿Autor?
A Cristo crucificado
No me mueve, mi Dios, para quererte el Cielo que me tienes prometido, ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte clavado en esa Cruz escarnecido, muéveme ver tu cuerpo tan herido, muévanme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera, que aunque no hubiera Cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera, pues, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera.