Un pájaro herido no puede volar pero un pájaro que se apega a una rama de árbol, tampoco. ¡Deja de apegarte al pasado!
Dice el proverbio hindú: "El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando."
El mundo está lleno de sufrimiento; la raíz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento significa la eliminación, el abandono de los apegos.
Hay un deseo común, que es el cumplimiento de lo que se cree que va a dar felicidad al yo, al ego. Ese deseo es apego porque ponemos en él la seguridad, la certeza de la felicidad. Es el miedo el que nos hace desear la felicidad, y ella no se deja agarrar.
Esto sólo lo descubrimos observando, bien despiertos, viendo cuándo nos mueven los miedos y cuándo nuestras motivaciones son reales. Si nos aferramos a los deseos es señal de que hay apego.
¿Abandonar los apegos significa apartarse del mundo material? La respuesta es: ¡No!
Uno usa el mundo material, uno goza el mundo material, pero no debe hacer depender su felicidad del mundo material.
Uno comienza a gozar las cosas cuando está desapegado, porque el apego produce ansiedad. Si estás ansioso cuanto te aferras a algo, difícilmente podrás gozarlo.
Por lo tanto, lo que te propongo no es una renuncia al goce: es una renuncia a la posesividad, a la ansiedad, a la tensión, a la depresión frente a la pérdida de algo.
¿De dónde crees que provienen todos los conflictos? De los apegos.
¿De dónde crees que proviene el sufrimiento? De los apegos.
¿De dónde crees que proviene la soledad? De los apegos.
¿De dónde crees que proviene el vacío? Tú lo sabes: el origen es el mismo.
¿De dónde crees que provienen los temores? También de los apegos.
"Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa. Dios no se muda. La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene, nada le falta. Sólo Dios basta"
En la cruz está la vida y el consuelo, y ella sola es el camino para el cielo.
En la cruz está "el Señor de cielo y tierra", y el gozar de mucha paz, aunque haya guerra. Todos los males destierra en este suelo, y ella sola es el camino para el cielo.
De la cruz dice la Esposa a su Querido que es una "palma preciosa" donde ha subido, y su fruto le ha sabido a Dios del cielo, y ella sola es el camino para el cielo.
Es una "oliva preciosa" la santa cruz que con su aceite nos unta y nos da luz. Alma mía, toma la cruz con gran consuelo, que ella sola es el camino para el cielo.
Es la cruz el "árbol verde y deseado" de la Esposa, que a su sombra se ha sentado para gozar de su Amado, el Rey del cielo, y ella sola es el camino para el cielo.
El alma que a Dios está toda rendida, y muy de veras del mundo desasida, la cruz le es "árbol de vida" y de consuelo, y un camino deleitoso para el cielo.
Después que se puso en cruz el Salvador, en la cruz está "la gloria y el honor", y en el padecer dolor vida y consuelo, y el camino más seguro para el cielo.
"...Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora...
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
-Ya no tengo tiempo para reuniones interminables donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
-Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
-Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades como la envidia, los rencores o los celos.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa.....
Sin muchas golosinas en el paquete...
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya de sus responsabilidades.
Que defienda la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas.
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí... Tengo prisa por vivir con la intensidad, que solo la madurez puede dar. Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan.
Estoy seguro que serán más exquisitas, que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia
Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás..... "
Por Mario de Andrade.
Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño
Señor, hazme un instrumento de tu paz: donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensa, ponga yo perdón, donde haya discordia, ponga yo armonía, donde haya error, ponga yo verdad, donde haya duda, ponga yo la fe, donde haya desesperación, ponga yo esperanza, donde haya tinieblas, ponga yo la luz, donde haya tristeza, ponga yo alegría. Oh, Señor, que no me empeñe tanto en ser consolado como en consolar, en ser comprendido, como en comprender, en ser amado, como en amar; porque dando se recibe, olvidando se encuentra, perdonando se es perdonado, muriendo se resucita a la vida . Amén.
"Yo no muero, entro en la vida." "¡Qué grande es el poder de la oración! Se diría que es una reina que en todo momento tiene acceso directo al rey y puede conseguir todo lo que le pide."
"No poseo el valor para buscar plegarias hermosas en los libros; al no saber cuales escoger, reacciono como los niños; le digo sencillamente al buen Dios lo que necesito, y Él siempre me comprende."
"¡Qué grande es el poder de la oración! Se diría que es una reina que en todo momento tiene acceso directo al rey y puede conseguir todo lo que le pide."
"No poseo el valor para buscar plegarias hermosas en los libros; al no saber cuales escoger, reacciono como los niños; le digo sencillamente al buen Dios lo que necesito, y Él siempre me comprende."
“Mi caminito es el camino de una infancia espiritual, el camino de la confianza y de la entrega absoluta."
"No sé. Debe ser porque me considero siempre muy pequeña y muy necesitada. Yo estoy siempre ante Dios como quien no vale nada de por sí y todo lo necesita obtener de la ayuda divina".
“Descubrí que mi oficio en la Iglesia era el amor: amar a Dios con todo el corazón y con toda al alma, y sobre todas las cosas, y amar al prójimo como uno se ama a sí mismo”.
Santa Teresita del Niño Jesús
Bájate presentaciones de power point de Santa Teresita .
Sin admiración, ni interrogantes, ni puntos suspensivos. No, se dice de una sola manera. Es corto, rápido, monocorde, sobrio y escueto.
No. Se dice una sola vez,
No. Con la misma entonación,
No. Como un disco rayado,
No. Un No que necesita de una larga caminata o una reflexión en el jardín no es No.
Un No que necesita de explicaciones y justificaciones, no es No.
No, tiene la brevedad de un segundo. Es un No, para el otro porque ya lo fue para uno mismo.
No es No, aquí y muy lejos de aquí.
No, no me deja puertas abiertas ni entrampa con esperanzas, ni puede dejar de ser No, aunque el otro y el mundo se pongan patas arriba.
No, es el último acto de dignidad.
No, es el fin de un libro, sin más capítulos ni segundas partes.
No, no se dice por carta, ni se dice con silencios, ni en voz baja, ni gritando, ni con la cabeza gacha, ni mirando hacia otro lado, ni con símbolos devueltos; ni con pena y menos aún con satisfacción.
No es No, porque no.
Cuando el No es No, se mirará a los ojos y el No se descolgará naturalmente de los labios.
La voz del No, no es trémula, ni vacilante, ni agresiva y no deja duda alguna.
Ese No, no es una negación del pasado, es una corrección del futuro.
Si yo tuviese en mí todas las emisoras y todos los tablados de rock del mundo entero y los altares y cátedras y los parlamentos todos, mas no tuviese Amor, yo sería ruido sólo, ruido en el ruido.
Si yo tuviese el don de adivinar y el don de llenar estadios y el don de hacer curaciones y una supuesta fe, capaz de trasportar cualquier montaña, mas no tuviese Amor, yo sólo sería un circo religioso.
Si yo distribuyese los bienes que gané mal - quién sabe, quién no sabe- en cestas de Navidad y en aireados gestos caritativos y fuese capaz de dar mi salud en prisas y eficacias más no tuviese Amor, yo sólo sería imagen entre imágenes.
Paciente es el amor y predispuesto, como regazo materno. No tiene envidia ni se vanagloria. No busca el interés como hacen los bancos: sabe ser gratuito y solidario, como la mesa de Pascua. No pacta nunca con la injusticia, nunca. Hace fiesta de la Verdad. Sabe esperar, forzando con coraje las puertas del futuro. El Amor no pasará, pasando todo lo que no sea él. En la tarde de esta vida nos juzgará el Amor.
Inmadura es la ciencia y gateando, inmadura la ley, juguete el dogma. El Amor ya tiene la edad sin edad de Dios. Ahora es un espejo la luz que contemplamos, un día será el Rostro, cara a cara. Veremos y amaremos como Él nos ve, como nos ama.
Ahora están las tres: la fe, que es noche oscura, la pequeña esperanza, tan persistente; y él, el Amor, que es el mayor. Un día, para siempre, lejos de toda noche y toda espera, ya sólo será el Amor.
Preguntaron a una madre cuál era el secreto para obtener que sus hijos fueran tan amados por los demás, y ella respondió:
-"Mi primera lección es enseñarles a sonreír".
Y resumía así los consejos que ella da a sus hijos: -Sonríe, sonríe, hasta que notes que tu continua seriedad o tu severidad habitual hayan desaparecido.
-Sonríe, hasta que logres que el calor de tu rostro alegre, caliente tu corazón que tiende a ser frío.
Recuerda que tu sonrisa tiene un trabajo que hacer: ganar amigos para ti, y almas para Dios.
Puedes ser apóstol con sólo sonreír. Sonríe a los rostros solitarios. Sonríe a los rostros enfermos. Sonríe a los rostros arrugados de los ancianos. Sonríe a los rostros sucios de los pordioseros.
Deja que en tu familia todos gocen de la belleza y de la inspiración que provienen de tu rostro sonriente.
Cuenta, si tú quieres, el número de sonrisas que la tuya haya despertado en otros durante el día. Ese número representa cuántas veces tú has fomentado la felicidad, la alegría, el ánimo y la confianza en otros corazones.
La influencia de la sonrisa se extenderá hasta donde tú ni siquiera alcanzas a sospechar.
Tu sonrisa te abre muchas puertas, allana las dificultades y hasta puede obtenerte excepcionales favores.
Puede ser un comienzo de conversión a la Fe. Puede ganarte un sin número de verdaderos amigos. Y sonríe también a Dios: aceptando lo que él quiere que te suceda, porque ya sabes que todo redunda en bien de los que aman al Señor.
Sufrir con amor es delicioso, pero sonreír en el sufrimiento es el arte supremo del amor.
Sonreír en el sufrimiento es cubrir con pétalos vistosos y perfumados las espinas de la vida, para que los demás sólo vean lo que agrada, y Dios, que ve en lo profundo, anote lo que nos va a recompensar.
El buen humor es una de las grandes claves de la realización personal.
La risa tiene efecto sanador.
Para avanzar en el camino de la deseada auto-realización, el tercer paso deberá ser la conquista de la necesaria cuota de humor en su vida.
No cualquier humor, un particular, específico y grandioso buen humor.
Es bueno tener dinero y las cosas que el dinero puede comprar, pero también es bueno ponerse una que otra vez a reflexionar para estar seguro de no haber perdido las cosas que el dinero no puede comprar.
Por si no le queda claro, hablo de saber vivir, aunque sea por un minuto cada día, por encima del recuerdo de nuestro agobiante pasado, sin estar pendiente de las restricciones y amenazas de todos los terroristas del mundo y de los poderes multinacionales.
Hablo de poder sonreír, aun sabiendo del duro mañana que profetizan agoreras todas las instituciones y los cerebros privilegiados que derraman sobre nuestras cabezas sus terribles visiones económicas, sociales y ecológicas.
Me refiero a levantarnos contentos cada mañana, a pesar de las absurdas restricciones que nos imponen leyes y reglamentaciones, que nos limitan aunque no recordemos haberlas aceptado.
Hablo de no dejar de reírnos, a carcajadas si es posible, aunque sea por un segundo de los hechos ciertamente triviales de nuestro diario padecer.
Hablo de la sonrisa cómplice con Dios, con la naturaleza o con el orden general de las cosas, que pone al hombre por encima de su cotidianeidad, de sus intereses momentáneos y de lo efímero de sus frustraciones.
La risa es, y los médicos lo sabemos, una de las tres formas probadas de producir endorfinas (ciertas sustancias que produce cada organismo, que son específicas del cuerpo que las elabora y que poseen un increíble efecto sanador: reconstituyente, analgésico, anti-inflamatorio y hasta donde sabemos con muchas acciones a favor del sistema inmunitario, que serían capaces de protegernos de algunos cientos de enfermedades desde el resfrío hasta el cáncer).
Quizá porque nuestro cuerpo sabe estos datos, aunque nuestra cabeza lo ignore, es que asociamos naturalmente el buen humor con la fertilidad, con la evolución y con la vida.
Así como en los cuentos el héroe libera a la princesa matando al dragón y salvando todos los obstáculos para volver a casa triunfante; en lo cómico, la gran heroína (la risa) nos libera a todos de las prohibiciones de la cordura y la coherencia, para poder volver al hogar de lo espontáneo.
El mundo para muchos incomprensible, infantil e incorrecto de lo que nos causa gracia.
El chiste, la anécdota y la humorada siempre nos recuerdan la necesidad de enfrentarnos con lo que no se esperaba. El desafío de lo lógico, lo regulado y lo repetido. Allí está lo liberador, lo creativo y disparador. Allí está la exitosa vuelta al hogar condecorados de nuestra sonrisa de satisfacción.
¿DE QUÉ SE RÍE?
"El humor nos advierte que el orden es demasiado rígido (señala Pescetti), que determinada regla no tiene sentido, que lo formal a veces invade nuestra actividad, que nos hemos dejado oprimir por demasiadas preocupaciones
Nos previene de nuestras torpezas y distracciones, nos alerta ante la estupidez propia y ajena.
Nos ayuda a superar el dolor que algo nos provoca y a darnos cuenta cuando estamos tomando las cosas demasiado en serio."
De todas las risas posibles, no me interesa la que surge de gozar el sufrimiento ajeno. En lo personal nunca me divierte la risa que se burla de lo nuevo y siempre me subleva la burla que desprecia y humilla lo diferente.
Elijo el humor de quien se ríe de lo de otros solamente porque lo sabe igual a lo propio y demuestra su capacidad de reírse de sí mismo.
Reírse de uno mismo enseña a gozar con las extrañas y absurdas cosas que nos suceden. Es la señal de la madurez que siente el que está seguro de sí mismo.
Por eso es que lo invito a que sonría hasta que note que su sobriedad y circunspección han desaparecido de su vida.
Sonría hasta que provoque la sonrisa en otros.
Sonría a los tristes, a los tímidos y sobre todo a los aburridos.
Sonría a los amigos, a los ancianos, a los jóvenes, a su familia y a sus adversarios. Sonría cada vez que pueda y aprenderá que nada es capaz de arruinarle su alegría, ni siquiera la tristeza de llorar lo doloroso.
El gran Groucho Marx escribió un breve epitafio para que apareciera escrito en su tumba, un mensaje dirigido a quienes lo visitarán tras su muerte.
La paz no es algo que te sucede. La paz es parte de quien tú eres.
Tu paz interior no es algo que puedan quitarte. Proviene de la manera en que tú decidas estar.
Aunque el mundo que te rodea pueda estar lleno de confusión, ruido y desorden, tú puedes optar por sentir paz en tu corazón. Aunque la vida esté llena de desafíos complicados y contratiempos que parecen surgir de ninguna parte, puedes optar por transitar cada instante con una actitud llena de paz.
Viviendo sólo para las cosas superficiales, superfluas y pasajeras, una paz verdadera seguramente te será esquiva. Para realmente tener paz interior dedícate a cosas concretas y duraderas.
Nadie puede obligarte a estar en paz. Y nadie puede quitarte tu verdadera paz interior cuando ella está dentro de ti.
Imagina la fuerza que te daría vivir cada día con paz en tu corazón. Y date cuenta de que esa opción siempre está allí para que decidas hacerla tuya.
Un cierto hombre plantó una rosa y la regó fielmente y antes de que floreciera, la examinó. Vio que el capullo pronto florecería, pero notó espinas en el tallo y pensó: "¿Cómo puede tan bella flor provenir de una planta cargada de tantas espinas afiladas?" Entristecido por este pensamiento, se olvidó regar la rosa y, justo antes de que pudiera florecer, murió.
Así pasa con mucha gente. Dentro de cada alma hay una rosa. Las cualidades que reflejan a Dios colocadas en nosotros al nacer, crecen en medio de las espinas de nuestros fallos. Muchos de nosotros nos miramos a nosotros mismos y vemos tan sólo las espinas, los defectos.
Nos desesperamos, pensando que nada bueno puede salir de nosotros. Descuidamos regar lo bueno en nosotros y, eventualmente se muere. Nunca alcanzamos nuestro potencial.
Alguna gente no ven la rosa dentro de sí mismas; alguien más tiene que mostrárselas. Uno de los grandes dones que una persona puede poseer es la habilidad de llegar más allá de las espinas de otros y hallar la rosa dentro de ellos.
Esta es una de las características del amor... mirar a una persona, conocer sus verdaderos fallos y aceptar a esa persona en nuestra vida... siempre reconociendo la nobleza en su alma. Ayudemos a otros a darse cuenta de que pueden superar sus fallos. Si les mostramos la "rosa" dentro de sí, ellos conquistarán sus espinas. Sólo así florecerán muchas veces.
La Parábola de la Rosa fue escrita por Umair... un estudiante universitario en Arabia Saudita.
Virgen pura, hoy quiere Dios Que subáis del suelo al Cielo, Pues cuando quisisteis vos, Él bajó del Cielo al suelo.
Si en la tierra daros quiso Dios del bien que allá tenía, ¿Qué os dará en el paraíso, Donde todo es alegría? El amor vuestro y de Dios Hoy se encuentran en el vuelo, Pues por Él a Dios vais vos, Y Él a vos vino del Cielo.
El Padre os da la corona, El Hijo su diestra mano, Y la Tercera Persona Os da su amor soberano. Alcanzáis, Virgen, de Dios Premios, honras y consuelo, Y por Él sois Cielo vos, Y Él por vos hombre en el suelo.
Gracias Señor por la Vida que me das, por los momentos que me regalas, por tener un proyecto y un plan para mí: gracias Padre por tenerme en TI.
Gracias por mis capacidades, por los talentos y dones, que me ayudan a ser puente entre Ti y los demás. Gracias también por mis defectos, mis dudas, mis dificultades y mis límites; con ellos me enseñas que sólo soy y tengo sentido, en Tus Manos.
Gracias por mi soledad y también por mis afectos, porque de ese cruce entre los otros y yo, descubro nuevas experiencias de vida.
Gracias por darme nuevos sueños, nuevos proyectos y nueva luz, después que hubo tanta oscuridad por soltarme de tu mano.
Gracias por encontrarme, por cuidarme y protegerme, por llevarme siempre en tus brazos.
Gracias por venir a mí, siempre, aún cuando yo me he alejado de ti.
Gracias por amarme, como sólo me amas vos; y por cambiar mi corazón, llenándolo de tu amor.
Gracias Padre, Dios de la Vida. Por un año más de vida.
Un Amigo es lo más bello que el Señor nos concedió Valorando su nobleza... Y valorando su Amor En las buenas, en las malas Ese ser querido está Tal vez falte la familia... Pero un Amigo...Jamás
Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir. Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos... No importa el nombre que le demos, lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron.
¿Me han despedido del trabajo?
¿Ha terminado una relación?
¿Me he ido de casa de mis padres?
¿Me he ido a vivir a otro país?
Esa amistad que tanto cultivé... ¿Ha desaparecido sin más?
Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así. Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más hasta entender por qué motivo esas cosas que eran tan importantes en tu vida, se convirtieron de repente en polvo. Pero una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos: tu país, tu cónyuge, tus amigos, tus hijos, tu hermano; todos ellos estarán cerrando ciclos, pasando página, mirando hacia adelante, y todos sufrirán al verte paralizado. Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido.
El pasado no volverá: no podemos ser eternamente niños, adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o de rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver.
Todo pasa, y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello. Por eso es tan importante (¡por muy doloroso que sea!) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros. Todo en este mundo visible es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre un espacio para que otras cosas ocupen su lugar. Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse.
Nadie en esta vidajuega con cartas marcadas. Por ello, unas veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor. Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte.
Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos, las promesas de empleo que no tienen fecha de inicio, las decisiones siempre pospuestas en espera del "momento ideal".
Antes de comenzar un nuevo capítulo, hay que terminar el anterior: repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad. Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante.
Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente, aquello ya no encaja en tu vida. Por lo tanto, cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.